.............La novela que cambió mi vida..............

| lunes, 8 de febrero de 2010 | |

El día de hoy, no quiero ser yo la que escriba demasiado, no puedo....mi alma entera está en el limbo. Vaya, estoy fascinada y la sonrisa no puede ser borrada de mi rostro. Hoy vi la adaptaciòn de la novela que cambió mi vida: Dorian Gray.

Las críticas son malas, la historia mucho se separa del libro, pero aún así me agrado. Y la razón por la que me gustó fue sencilla. Cuando leí Dorian Gray, Óscar Wilde de alguna manera cambió la vida...y gracias a ése cambio, pude descubrir en mí aquella llama que había querido apagar a fuerza de estúpidez.Entonces comencé a escribir.

Cosa curiosa, justo ahora que más floja he andado con mi propia novela, pese a lo mucho que la pienso y que me importa, Dorian Gray vuelve a hacer acto de presencia para recordarme la valiosa lección de mi maestro: mi vida, tiene que cambiar ahora.

Dorian, cuando te conocí eras de un hermoso cabello rizado y rubio, con inocentes ojos azules...ahora que has vuelto, tus ojos son oscuros y tu cabello negro cae en melena sobre la piel extremadamente blanca y limpia de un hombre con facciones delicadas, pero varoniles...delgado, que le va sensacional el color negro...vaya, el regreso de Dorian Gray me pareció más como si el personaje en cuestión hiciera cosplay de mi propio personaje: Raymond Loubet.

Je, por mucho que en Salomé Óscar Wilde haya dicho que no hay que fiarse de los simbolismos, porque solo nos complican más la vida; creo que en este caso no aplica. Y gustosa comprendo eso, mi vida tiene que cambiar ahora por Raymond. Así que, los dejo con él.

Muchas personas no comprenden el valor de un recuerdo, yo mismo no lo haría de no ser porque en la praxis, yo no los tengo. Así que, curiosamente he llegado al mundo para aprender una lección sobre el origen; y es que, cuando veo a mi alrededor, no hay ser viviente que no tenga en la mente lo mucho que el pasado le influyó para ser quién es. Algo curioso, si me permiten hacer la observación.

En lo personal, quizá me maravilla porque escasamente sé algo de mí. ¿Quién soy? ¿Cuál es mi nombre? ¿De dónde vengo? ¿En dónde está mi origen? ¿Por qué mierda nada recuerdo?...no lo sé, y realmente quiero saberlo.

Para ser más claro, y sin hacer alarde de otra cosa que no sea la verdad, podríamos decir que todo el mundo es una pecera. Una muy lujosa, por cierto: con relieves, vegetación y muchas clases de peces coloridos que nadan en una tranquilidad bastante peculiar. De pronto sucede el clásico evento en dónde un pez grande se come al chico, aunque después muera por las mordidas de miles de pecesillos iguales al que tomó por almuerzo...eso es el mundo, y de ése mundo podría contar millones de cosas más, porque yo lo observo todo desde afuera Y así, mirando a los pececillos nadar en las aguas tranquilas, se me ocurre meter un dedo para dejar que los más curiosos se acerquen. Alguno de ellos se atreverá a morder, y entonces mi ponzoña pasará a él...porque yo quiero estar dentro de la pecera.

Sé que alguno debe preguntarse "¿y para qué diablos quieres estar dentro de esa inútil pecera si estás en el nivel de los dueños de la misma?" Pues...es sencillo, realmente no soy el dueño de la pecera, pero soy el vecino de confianza que vive cruzando la calle. Un vecino con la cabeza atrofiada, que vagamente recuerda haber escondido algo en aquella pecera....algo sobre su origen. De ahí que necesito un enlace, y mientras el pececillo envenenado va nadando por ahí sintiéndose extraño, yo aguardo el momento de verlo caer. Tardará, pero caerá y entonces mi ponzoña pasará a su estirpe, en dónde algún desafortunado tendrá que compartirme su vida entera: pasado, presente y futuro....y así será en cada una de las peceras de los vecinos, hasta que algún día encuentre mi propio pasado, mi prente...ya que sólo así podré construir el futuro, pues para mí no hay nada que me pueda ser vetado de inexistente.

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